Al igual que la pesca, la redacción de textos web requiere de técnica y paciencia, pero sobre todo, de práctica. La plataforma digital exige una escritura orientada a la experiencia, que provoque reacciones inmediatas y que invite a seguir navegando. ¿Cómo consigues todo eso? Muy fácil: usando las palabras para atraer y “enganchar” a tu cliente.

Photo Credit: Benson Kua via Compfight cc

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La escritura de textos con visión de marketing en tu web, redes sociales o blog requiere de anzuelos muy específicos: contenidos motivadores desarrollados según una estrategia clara, adaptada a tu nicho de mercado y objetivos. Escribir por escribir es como pescar durante el día en verano: los peces están buscando aguas profundas para refrescarse y no morderán el anzuelo.

Una vez que tienes la estrategia, las palabras se convierten en la herramienta más útil para pescar clientes. Consigue que “piquen” con estos 7 consejos/señuelos de redacción web:

CONVERSA. Olvídate de la redacción formal. Escribe como si estuvieras charlando con tu mejor amigo: haz preguntas, sugerencias, exclamaciones, usa expresiones cotidianas, emplea el tú, comparte información, intenta convencer, atrévete con el humor. Escribe como quien quiere aproximarse a alguien querido. El lenguaje cercano crea confianza y llega al usuario. Por supuesto, utiliza las expresiones propias del vocabulario de tu sector de actividad.

REPITE. Para darle fuerza al mensaje de tus contenidos, se vale repetir. Repite los llamados a la acción, las propuestas de valor de tus productos o servicios y los beneficios que obtiene tu cliente. Repite sin saturar, haciendo énfasis en las ventajas, beneficios, resultados y logros. Repetir textos en las proporciones adecuadas aporta ritmo y consistencia a lo escrito. Usa sinónimos que refuercen tu invitación y emplea palabras poderosas para inyectar energía a tu contenido.

CUENTA UNA HISTORIA. Todas las empresas y proyectos tienen historias que merece la pena narrar: cómo se consiguió el primer cliente, cómo se ha superado una situación difícil, cómo se obtuvo el más reciente reconocimiento, el paso a paso de un evento, el recorrido por una venta especial. Cuéntalo todo con el esquema de los relatos infantiles: planteamiento -> intriga -> clímax -> resolución -> ¡lección aprendida!  Consíguelo resumiendo primero la experiencia en voz alta. Luego, escríbela.

CREA UN POCO DE INTRIGA. No lo des todo. Genera curiosidad con tus textos. Ofrece soluciones y espera resultados. Pídele a tu público que compruebe y luego opine. Sugiérele que experimente y que después comente su vivencia. Resuélvele un problema y acto seguido, plantéale un nuevo reto. Habla y escúchalo. Entrena la atención de tus públicos con dosis de contenidos interesantes, frecuentes y de valor, que le ayuden a aprender y le faciliten las cosas.

SÉ BREVE. Las frases y oraciones cortas generan un impacto inmediato en el lector. Usa el punto y seguido para plantear una idea única y luego desarróllala brevemente, en no más de dos líneas. La redacción breve ayuda al lector a memorizar y a comprender el sentido de un texto. También le da fuerza al párrafo. Usa palabras y expresiones terminantes, convincentes y decisivas: “Sí”, “Ahora”, “Entre nosotros”, “Ya”, “Hoy” para capturar la atención y crear distintos niveles de lectura. La brevedad también te ayuda a ser más directo, a ir al grano. Descarta los párrafos “ladrillo” (de más de cuatro líneas).

USA EL QUÉ, QUIÉN, CUÁNDO, DÓNDE Y CÓMO. La buena redacción es hija del periodismo y de la comunicación de ideas con simplicidad. A la hora de escribir para tu proyecto web, formúlate las preguntas básicas para indagar en las necesidades, gustos, preferencias y temas que interesan a tu audiencia. Interrógate sobre tu nicho de negocios para ofrecer soluciones y beneficios. Ponte en la piel de tu cliente y responde en forma sencilla al qué, quién, cuándo, dónde y cómo ayudarlo. De estas respuestas surgen textos efectivos.

CONECTA. Usa las emociones siempre. El amor, la alegría e incluso el miedo son estados emocionales primarios que puedes incorporar a la redacción de textos y según los conviertas en palabras, puedes conseguir resultados en marketing. El amor te ayuda a crear vínculos de servicio con tu audiencia y la alegría a activar la creatividad y la participación. Puedes apelar un poco al miedo para invitar a tus clientes a superar dificultades y a dar el siguiente paso. Las emociones ayudan a marcar el tono del texto y lo hacen más persuasivo. Atrévete a usarlas.

Y algo más: para aplicar todas estas técnicas solo siéntate y escribe. Concéntrate en lo que te motiva y deja que las palabras fluyan. Haz pausas, deja al texto respirar unas horas y vuelve a él con la cabeza fresca. Edita, pule y sobre todo, asegúrate de haberlo expresado con tus propias palabras.